El “Chollo” de ser Guía Turístico

“Ser guía es un chollo”, hemos oído en ocasiones, “viajas todos los días a gastos pagos, ves lugares y monumentos y además te pagan por ello”. Aprovechando que el 21 de febrero reivindicamos nuestra figura y nuestra profesión en el Día Internacional del Guía de Turismo, os voy a dar mis claves para una profesión de moda, pero que tiene sus dificultades y requisitos; se requiere de una gran formación, ser una persona simpática y resolutiva. En definitiva, no cualquiera puede ser Guía Turístico.

¿Conocéis realmente al guía de turismo? ¿Imagináis en qué consiste su trabajo? Pues bien, os voy a hablar de mi chollo…

Para comenzar es necesario aclarar que existen diferentes tipos de Guías, según las actividades que desempeñen:
El Guía de Monumento: persona que trabaja en un único lugar y que realiza visitas especializadas a ése monumento o sitio. Generalmente trabaja por cuenta ajena.
El Guía Transferista: hace los “transfer”, labores receptivas desde el aeropuerto al hotel o de acompañamiento desde el origen hasta el lugar destino del viaje. Su función es importante porque en los traslados es cuándo se producen más confusiones entre los viajeros. Comunica las primeras instrucciones al viajero para el comienzo de su estancia. Puede trabajar por cuenta ajena o por cuenta propia.
El Guía Acompañante o Guía Correo: persona que acompaña a un grupo a lo largo de todo el viaje o excursión y que se encarga de la buena organización del viaje, hotel, restaurantes, horarios, visitas… Si no tienen la habilitación de guía oficial no pueden realizar visitas guiadas a centros históricos o monumentos BIC. Su trabajo es importante para el buen desarrollo del viaje y por la experiencia que genera en el viajero. Necesita capacidades profesionales en habilidades sociales, de gestión de grupo y realizar largas jornadas. Su trabajo no siempre es reconocido. Pueden trabajar por cuenta ajena o por cuenta propia.
• Finalmente están los Guías Oficiales, Guías Locales o Guías Intérpretes del Patrimonio: Aunque su nombre tenga diferentes formas, son los guías que vemos realizar visitas a particulares o grupos en ciudades, monumentos o lugares de interés. Deben tener una habilitación profesional expedida por las autoridades de su comunidad autónoma o alguna otra autoridad de gobierno de su país, son guías que tienen conocimientos acreditados para poder explicar un entorno en cuánto a historia, arte, naturaleza, costumbres, etnografía etc…y que hablan como mínimo una lengua extranjera. Sin el carnet de guía no se puede ejercer ésta actividad. Suelen trabajar por cuenta propia.

Muchos guías realizamos varios tipos de actividades al mismo tiempo, combinando unas modalidades con otras.
Pero volvamos a lo nuestro… ¿Dónde está el chollo? El que no requiere conocimientos, ni supone esfuerzo, es ameno y además bien pagado….?

¡Pues va a ser que ser guía no es tan chollo! Es un trabajo que necesita de una amplia formación y de buenos profesionales, personas que saben tratar con el cliente, gestionar imprevistos y problemas a veces graves, ser personas alegres, agradables y de trato cordial; personas que se toman su trabajo en serio, porque…

“No hay nada más serio que trabajar con el tiempo libre de los demás”

Ser guía implica organizar bien la información, seleccionar lo qué cuentas y cómo lo cuentas pero siempre siendo veraz y riguroso. Un buen guía elige y sabe dónde parar para ver un detalle de un monumento, un paisaje, dónde el grupo le oye bien, sabe gestionar el tiempo, sabe mantener la atención del grupo, no deja que el grupo se aburra, sabe pasar de las generalidades al detalle, sabe poner en valor lo que le rodea para que el viajero lleve la mejor imagen y vivencia de su viaje. Esto que os voy a contar ya lo tenía claro el día de mi primera visita, pero pasar de la teoría a la práctica es mucho más complicado……

Mi primera visita guiada fue en la ciudad de Ourense. Había pensado que podría dedicarme a ser guía y un compañero guía de la oficina de turismo me dijo que debía probar, y me brindó la oportunidad un día. Así que, ¡manos a la obra! . Busqué información de mi ciudad, pensé un recorrido, me imaginé en el papel de guía, pensé cómo podía ser la visita, los detalles, las anécdotas….y llegó el día. Pensé que sería todo positivo: por mi ilusión y actitud, por lo bien que lo había preparado…..pero el resultado no lo esperado, al final tenía un sentimiento tan grande de frustración que no entendía qué había pasado….El grupo no guardará un gran recuerdo de ésta visita de hace 15 años, debió de ser aburrido, sin hilo conductor… Hoy puedo imaginar cual debió de ser la mirada del grupo hacia mí: “pobre chiquilla, es joven, le falta experiencia”. Y así fue…no eran los conocimientos…soy licenciada en historia, y estaba realizando las prácticas de mi segunda formación en turismo, tenía claro cuál era mi función…. pero simplemente no les brindé una buena visita, porque ¡no es fácil! Y muchos han renunciado a la profesión después de probar.

Un año después, comencé a trabajar como guía acompañante para una empresa en la Ribeira Sacra. Antes de comenzar ya me había gastado el sueldo en libros, guías y gasolina para conocer todo el entorno. Con esta segunda experiencia aprendí a organizar los trayectos en bus, a saber cuándo hablar o guardar silencios y sobre todo a gestionar los distintos grupos un día entero.

Hoy, ya han pasado 12 años desde que trabajo como guía oficial. He conocido a personas y grupos de todo tipo, visito cada día monumentos, y conozco lugares muy bonitos y también lugares horrorosos… En todo este tiempo, he descubierto que un guía debe tener la cabeza bien amueblada y mucho temple. Saber bien lo que hace porque lleva la responsabilidad de muchas personas.

¡Sí, mi profesión tiene su cara bonita, pero también tiene su cruz!, como todas me imagino…

En casa, tengo una caja con regalitos de todo el mundo…un muñequito de koala de Australia, un sujeta-sombreros de Japón, un porta pañuelos de tela de la Bretaña francesa, unos pendientes hechos con arena de Tenerife, entre otras muchas cosas, pero sin duda lo más numeroso que tengo son estampitas de toda España, Portugal y de media Italia. ¡Ya puedo montar mi propio santoral! Y he probado galletas, caramelos de infinidad de lugares….

Pero también me he enfrentado a situaciones complicadas, he tenido que acompañar en el hospital a clientes que han sufrido accidentes…una vez se nos incendió el autobús en la autovía de Pontevedra, íbamos en marcha. Alguna vez he tenido que buscar a un cliente que se había extraviado u olvidado la hora de regreso al bus. He resuelto gestiones administrativas, denuncias en la policía, problemas de pasaportes, gestión de dinero tras algún robo. He tenido que reclamar a alguna agencia por no haberme pagado mi trabajo. He discutido con otros profesionales por desajustes, malentendidos o malas praxis.

En el día a día, con mis clientes aplico la gran regla de los que tratamos con el público: Evitar hablar de política, sexo, fútbol y religión! Pero si no se tiene respeto, considero que es mi obligación defender las personas y el patrimonio cultural, monumental y natural.

De mi rutina os puedo decir que me formo cada día, que aprendo;  a veces echo en falta tener fines de semana libres o que me lamento de no tener el trabajo más repartido a lo largo del año…pero a pesar de ser autónomos, con lo que todo ello conlleva, los que ejercemos ésta profesión, la ejercemos con vocación y con corazón…

¡Me gusta mi trabajo! Por eso lo ejerzo con seriedad, pero no es mi tiempo libre…en mi tiempo libre no me responsabilizo de los demás, viajo con mi familia y amigos y disfruto de las visitas de mis compañeros porque sé que son la mejor garantía para conocer un lugar y ayudarme a organizar mi viaje.

Y os aseguro que el mejor reconocimiento que puede recibir un guía es el aplauso del grupo al final de la visita, las gracias y las sonrisas que a veces vienen acompañadas de pequeños presentes.

En nuestro día, el 21 de febrero, quiero reivindicar mi profesión y decirle a los que la critican, que la conozcan antes de hablar, y a los que la ejercen sin respeto, pues, que no merecen pertenecer a éste sector.

A través de la Asociación de guías de Galicia (APIT-Galicia) los compañeros guías organizamos visitas guiadas gratuitas a varias ciudades de Galicia, que podéis consultar en http://www.guiasdegalicia.org/. En CEFAPIT, nuestra representación en España, dedicamos el día al turismo accesible. En todo el mundo se organizan actividades para éste día a través de las asociaciones locales o federaciones nacionales y también Europea (FEG) o mundial (WFTGA). Así que compañeros guías de Galicia, de España, de Europa y más allá de nuestro continente:

¡Por un turismo de calidad, accesible y sostenible!

¡Feliz día Internacional del Guía de Turismo!

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